Crítica


La obra literaria de Andrés Mirón siempre fue aplaudida y elogiada a lo largo de toda su trayectoria, y por parte de expertos y críticos literarios, y también de poetas, muchos de ellos de reconocido prestigio. He aquí sólo algunos ejemplos de esos comentarios.

Andrés Mirón conoció a muchos maestros líricos. Uno de ellos fue el insigne poeta de la Generación del 27, Jorge Guillén. En una de sus cartas que le escribió a Mirón, le decía en 1980: "El dominio de la expresión es constante. Nunca he conocido a un poeta en vida con tan grandes aciertos, si acaso algunos que pasaron y otros que pasan y están".

Gregorio Marañón, dijo del "Libro de la Estatuas de los Héroes", en 1984: "La lectura de sus poemas, cargados de pura originalidad, es un deleite".

Francisco Umbral destacaba ya entonces la agilidad de pluma que caracterizaba al joven poeta.

El crítico José López Martínez escribió: "No puede negar Andrés Mirón su entroncamiento geográfico. Su poesía tiene sones y esencias de la mejor literatura andaluza".

El poeta Angel García López dijo: "Andrés Mirón es un andaluz profundo, introspectivo, con don de la palabra, que sabe andar el ritmo, apasionado, que siente y dice bien".

Tomás Pedroso en su tesis doctoral "La poesía de Andrés Mirón" valora su aportación a las letras españolas aduciendo que "Mirón es un significativo representante de la poesía culta -no culturalista ni artificial-: la nostalgia, la melancolía, lo biográfico o una decidida incursión en el lenguaje (recurre a vocablos brillantes, recónditos e incluso inventados), son algunas de las características de su quehacer artístico".

Según Jose Antonio Sáez, "en pocos poetas llega el endecasílabo o el alejandrino a sonar con matices tan fecundos y variados, ni la lengua a potenciar sus posibilidades expresivas (...) Sabe hacer uso de la ironía cuando ésta conviene y lo hace a menudo, utilizándola como un recurso inteligente para agudizar la inteligencia del lector o solicitar de él esa complicidad inteligente, al estilo conceptista.(...) Andrés Mirón es poeta que conoce como pocos las técnicas y los secretos del oficio, pero su poesía trasciende esa obviedad para remontarse sobre ella y acercarnos al latido vital, existencial del hombre que se realiza en el tiempo y de cuyos anhelos da aquí testimonio. Su problemática no deja en lo esencial de ser común a la de todos los grandes poetas, pero la fuerte personalidad de su estilo señala en él a un poeta de primer orden, a uno de nuestros poetas imprescindibles".

J.M. Oxholm (Detroit, USA): "Su poesía alumbra mundos en cualquier idioma".

En una entrevista de Ángel Pérez Guerra a Andrés Mirón, dice referente a "Huerto de Betania": "Hombre de bucear en el lenguaje, Andrés Mirón confiesa haber escogido, una vez más expresiones arcaicas, e incluso haber reincidido en aquella invención de neologismos que llamó la atención a Jorge Guillén. "Sí, el maestro me comentó en cierta ocasión que yo no tenía reparo en inventar palabras como "amarillencia", que no se encuentra en el diccionario. Son invenciones por analogía".

El poeta granadino Antonio Enrique escribía: "Silenciosamente, como con pudor, y desde 1965 en que apareciera su primer libro, Andrés Mirón ha ido configurando un mundo poético, un vasto ciclo caracterizado por el rigor verbal y la íntima emoción de sus versos. Éste es un poeta completo, en posesión del dominio de todas las técnicas y recursos. Andrés Mirón aún nos sorprende con la variedad de registros. Es un autor que bajo su mesura encubre una inquietud poco común. Inserto en la tendencia más universal andaluza, esto es, el ritual de la Palabra, nuestro autor pareciera gozarse en el descolocamiento adrede, en cultivar la sorpresa del lector de paladar más extenuado y sibarita".

Fernando de Villena: "La poesía de Andrés Mirón, esa fiesta de la palabra tiene muy poco que ver con todos los autores del actual panorama lírico español".

Rafael de Cózar sobre "Otoño en Benalixa" dijo: "Libro póstumo publicado a  los pocos meses de fallecido el poeta. Es un poemario de plena madurez y tiene también algo de cierre, de regreso a Ítaca, de retorno a las raíces, no ya sólo el escenario que le vio nacer, la Sierra Norte sevillana, sino también de las bases profundas de su poesía. Andrés Mirón optó por la coherencia, la ambición por fundir la tensión entre el estilo clásico, el dominio de la técnica del verso, la métrica, la musicalidad, en línea con las escuelas sevillanas de siempre, y su relación con el mundo moderno, con la ciudad, con el tiempo presente y el entorno vital del poeta.

Los grandes temas universales, el amor, la memoria, la fugacidad de la vida, la nostalgia del pasado y la ambición de futuro recorren el conjunto de esta obra, generalmente desde el paisaje rural, o urbano, un mundo también de lo cotidiano, visto todo ello desde la óptica de la ironía, esa ironía que es característica del desencanto de la madurez".

Etc.




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